Camas y Bollullos de la Mitación participan en un proyecto que busca identificar espacios exteriores con confort térmico durante las olas de calor. El verano de 2026 es el más cálido desde el inicio de la serie oficial en 1961.
Un refugio climático exterior debe reunir vegetación, sombra, preferiblemente vegetal, agua potable y materiales como bancos de piedra o madera, porque otras superficies acumulan calor y dejan de ser utilizables. Los espacios que cumplen estas condiciones son parques, plazas o calles con árboles o toldos.
El proyecto Refugios climáticos, una herramienta adaptativa para la vida urbana en el Aljarafe sevillano, lo desarrolla la Asociación Hombre y Territorio (HyT) dentro del proyecto europeo NOPLANETB. Ya ha entregado a los ayuntamientos los primeros inventarios de estos espacios, que ahora se amplían con las mejoras propuestas.
Los vecinos participan en el diagnóstico con talleres, charlas y mapas térmicos elaborados con termómetros e higrómetros. Con ellos comprueban el efecto de los materiales, de los distintos tipos de sombra y de la ubicación de la vegetación y los puntos de agua.
El proyecto dará lugar a una guía práctica de refugios climáticos, transferible a municipios de menos de 50.000 habitantes, y a material divulgativo para espacios públicos.
La iniciativa se cofinancia con la Diputación de Sevilla, como socio del Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (FAMSI), y con la Unión Europea.

