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lunes, mayo 29, 2023

Un estudio mide la cantidad de microalgas en los sedimentos de la Bahía de Cádiz que contribuyen a su gran productividad

El laboratorio de Ecología Microbiana y Biogeoquímica de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales de la Universidad de Cádiz y un equipo de la Universidad de Nantes han evaluado la cantidad de microalgas en los sedimentos fangosos de la zona intermareal de la bahía de Cádiz, mediante la aplicación de imágenes del satélite Sentinel-2. Las extensas zonas intermareales de los ecosistemas marinos poco profundos, como esta bahía interna, gozan de una alta productividad y ofrecen recursos como la pesca o la cría de moluscos.
Las microalgas se encuentran en la base de las redes tróficas y sirven de alimento a organismos de mayor tamaño que se alimentan en el fango, como algunos mariscos, almejas y navajas. “Las microalgas también ayudan a la estabilidad y oxigenación del sedimento, modulan el intercambio de nutrientes entre el sedimento y el agua, por lo que contribuyen a la calidad del agua”, responde a la Fundación Descubre la investigadora de la Universidad de Cádiz Sara Haro, autora principal del estudio ‘Microphytobenthos spatio-temporal dynamics across an intertidal gradient using Random Forest classification and Sentinel-2 imagery’, publicado en la revista Science of the Total Environment.

El trabajo ha logrado distinguir la cobertura del microfitobentos –las microalgas- de la de otros productores primarios presentes en la zona entre marea alta y baja, principalmente fanerógamas –plantas con tallo- y macroalgas. Su ciclo estacional depende de factores determinados por la latitud, como la temperatura, además de que esta biomasa es mayor en la parte alta y media del área intermareal.

Durante tres años los expertos analizaron las imágenes del satélite Sentinel-2 utilizando por primera vez para una zona intermareal el algoritmo de aprendizaje automático Random Forest. Clasifica qué comunidad está presente en cada pixel. “Se clasificaron los productores primarios intermareales, para posteriormente estudiar la distribución temporal de la cobertura, biomasa y tasas de crecimiento del microfitobentos a lo largo de la superficie que recorre la marea”, añade Haro.

Gracias a este proceso han analizado unas cantidades de información que no permitiría un trabajo de campo. En el periodo estudiado los expertos detectaron que la presencia de microalgas era mayor en invierno, cuando en el norte de Europa es en verano.

En este trabajo se validaron los muestreos de campos llevados a cabo cada 2 meses durante los años 2016 y 2017 en dos transectos distribuidos a lo largo de la zona entre pleamar y bajamar. A partir de las imágenes del satélite, los resultados se extrapolaron a todo el saco interno del parque natural Bahía de Cádiz durante 4 años completos.

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